Encontramos un paralelo de un vestido de la Barbera en el Museo de la Moda y Textil de París.


              
La Casa Museo La Barbera dels Aragonés posee una importante colección de indumentaria histórica. En los últimos años, y gracias a las subvenciones nominativas concedidas por el Ministerio de Cultura a Vilamuseu, se han restaurado las piezas más relevantes y se han fabricado maniquíes a medida en materiales neutros para su correcta exposición.
 

«Vestido de rayas moradas de La Barbera dels Aragonés (entre 1860 y 1870) »

 

Una muestra más de su excepcionalidad la tenemos al haber encontrado, gracias a la documentación histórica aportada por las restauradoras Cruz Santamera y Elena Santos, un paralelo de esta pieza en el Museo de la Moda y el Textil de París, que depende del Museo de Artes Decorativas. La conservadora de indumentaria del siglo XIX, Véronique Belloir, nos ha enviado la ficha de catálogo de su ejemplar y desde el Servicio de Fotografía, Marie Helène Poix nos ha enviado fotografías de buena calidad del mismo para poder comparar más detalles con el de la Barbera .

El conjunto se enmarca en el contexto del Romanticismo, momento en que las faldas lucieron su máxima anchura. En concreto, pertenece al último momento de este periodo, cuando las faldas empiezan a aplanarse por delante para cobrar volumen por detrás, para lo que se utilizaba la crinolina lanzada, una estructura que se llevaba debajo de la falda y que propiciaba esta forma.

Por otro lado, a este tipo de indumentaria, se le conoce como Robe à transformation debido a que un mismo conjunto se transformaba para utilizarse en diferentes contextos. Para ello, una misma falda se combinaba con dos o más cuerpos. El ejemplar del museo francés sí que conserva un cuerpo de manga corta y escotado que era el que se usaba para la noche y una camisa y una casaca que conformaban los modelos para el día. En el caso de la pieza de la Barbera se ha conservado sólo la casaca que se usaba como vestido de día y parte de la tela de la falda a partir de la cual, las restauradoras de la empresa Crel Restauración de Tejidos, han confeccionado la falda mediante una estampación digitalizada que reproduce los motivos de la tela sobre una seda algo más clara que la original para que se diferencie con facilidad.

En origen los dos vestidos serían muy similares, pero al de la Barbera años más tarde (a partir de 1870) le hicieron unos arreglos para adaptarlo a la nueva tendencia de la moda: el polisón, lo cual era una práctica muy habitual.

Más ejemplos de esta moda los encontramos en los cuadros de los pintores impresionistas franceses como Dejeuner sur l'herbe de  Claude Monet, de 1865-66 (Musée d'Orsay, Paris) o Mademoiselle Sicotg, de Auguste Renoir de 1865 (National Gallery of Art, Washington).

Estos trajes lucen todo tipo de pasamanerías, flecos, cintas, galones… por lo que se enmarcan en lo que se ha llamado “moda tapicera”. Quizá el ejemplo más carismático de esta corriente es el espectacular traje de terciopelo verde que el personaje de Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó” se confecciona con las cortinas de Tara para tratar de conquistar a Rhett. 

 
 

Todas las imágenes :


 
 

Vestido de rayas moradas de La Barbera dels Aragonés (entre 1860 y 1870)

 
 

Vestido del Museo de la Moda y Textil de París. Photo Les Arts Décoratifs Paris/Jean Tholance.

 
 

Vestido del Museo de la Moda y Textil de París. Photo Les Arts Décoratifs Paris/Jean Tholance.

 

noticia publicada el 16 de Mayo de 2012

Fuente: Fuente Propia

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