S. M. A. y E. » Introducción a la Historia de Villajoyosa
Villajoyosa, capital histórica de un espacio geográfico: la comarca de la Marina Baja
Titulo: Esfinge. Villajoyosa (popularmente conocida como “La Vila”) se localiza en el sur de la comarca de la Marina Baixa, en lo que hoy es la provincia de Alicante (Comunidad Valenciana, España). Se trata de un territorio costero bastante aislado de su entorno por arcos de altas sierras que lo encierran, entre las que se cuenta la sierra Aitana. Al sur de Villajoyosa se sucede una serie de montañas chatas y barrancos que dificulta las comunicaciones con la vecina comarca de l’Alacantí.
El aislamiento de la comarca provoca que los vientos fríos y las lluvias del oeste, las más frecuentes en la Península Ibérica, queden retenidos en las sierras interiores: de ahí el clima excepcional de las poblaciones costeras, y especialmente de Villajoyosa y Benidorm, que poseen la media anual de temperatura más elevada de España (por encima de 19º) y comparten con Almería la mayor cantidad de horas de sol al año, mientras las lluvias totales apenas superan los 300 mm y las heladas son inexistentes.
El aislamiento por tierra no ha sido un obstáculo para el desarrollo de las poblaciones que históricamente se han sucedido en Villajoyosa, puesto que el Mediterráneo da una magnífica vía de comunicación que las ha dotado siempre de una clara vocación marinera. El entorno de nuestra ciudad posee con diferencia los mayores terrenos agrícolas de la comarca, uno de sus dos ríos (el Amadorio) y una buena playa con fondo óptimo para echar el ancla. Si unimos a todo ello un cerro costero fácilmente defendible, podemos comprender que Villajoyosa haya sido la capital histórica de la comarca desde al menos el siglo VI a.C. hasta época tardorromana (s. VI d.C.) y posteriormente, tras unos siglos en los que el poblamiento islámico abandona la costa para retirarse al interior del término municipal, vuelve a serlo a partir de la ocupación cristiana en 1300.
Los precedentes de la ciudad de Vila Joiosa
Titulo: Cuenta de collar. Conocemos todavía mal la importante ciudad ibérica cuyos restos yacen bajo el casco antiguo, y que debe corresponder con la Alonís que citan los geógrafos griegos de la época. Sí conocemos mejor dos importantísimas necrópolis, las de mayor duración de la Península: la del Poble Nou y la de Casetes, ambas con tumbas entre los s. VI a.C. y al menos el s. IV-V d.C., utilizadas durante mil años de forma ininterrumpida. En ellas se han hallado numerosas joyas fenicias de estilo orientalizante –entre las que destaca el collar del Poble Nou- e incluso objetos de origen etrusco y egipcio.
Titulo: Torre de Sant Josep. En época romana el solar del casco antiguo y su entorno siguieron formando un gran núcleo de población que, sin embargo, no parece ser el que alcanzó la categoría de municipium hacia 74 d.C. bajo el emperador Vespasiano. Todos los indicios apuntan a que esta ciudad se localizaba en la partida de Torres, cerca de la torre funeraria romana de Sant Josep, el monumento de este tipo mejor conservado de la Comunidad Valenciana. El núcleo que yace bajo la actual ciudad de Villajoyosa fue probablemente un importante vicus portuario e industrial (una población sin categoría, dependiente de la ciudad y, sin embargo, aparentemente más grande que ésta). En él abundan los restos de industrias de salazón de pescado y se conocen incluso los vastos almacenes del puerto romano bajo la actual Plaça de Sant Pere.
La fundación de Vila Joiosa
Titulo: Vaso islámico. Antes del año 1300 no se menciona la ciudad en ninguno de los numerosos documentos que generó el proceso de reconquista, y en cambio sí aparecen otras poblaciones de los alrededores, como Torres, Orcheta o Finestrat, lo que confirma que el solar que fue ciudad ibérica y puerto romano estuvo despoblado en época islámica. Las numerosas excavaciones arqueológicas en Villajoyosa confirman, hasta hoy, la ausencia de restos medievales anteriores a 1300, y por el contrario su abundancia a partir de esa fecha.
Titulo: Moneda de Jaime II. Villajoyosa es, por tanto, una vila nova, creada por el capitán general de la escuadra de la Corona de Aragón, Bernat de Sarriá, noble al servicio del rey Jaume II el Just, en momentos de expansión territorial de los reinos cristianos de Castilla y de Aragón por tierras alicantinas y murcianas. La nueva población se construyó sobre el mismo cerro que ocupó dos mil años antes la ibérica, aprovechando su inmejorable situación. Bernat de Sarriá justificó la fundación por la compra de estas tierras a los Frares d’Uclés (la Orden de Santiago), en 1293, aunque la sentencia de un pleito posterior (1311) la consideró ilegal, y se las arrebató para devolvérselas a Pere Ferrandes de Híxar, que las había disfrutado y administrado con anterioridad en nombre de la Orden.
Titulo: Loza azul-morada. En este lapso de dieciocho años Sarriá aprovechó para fundar una ciudad de población cristiana, la única de su entorno en ese momento, rodeada de aldeas islámicas que habían participado en importantes revueltas contra la corona valenciana unos años atrás. Esa ciudad, la vanguardia, la punta de lanza del Reino de Valencia, fue bautizada con el nombre de Vila Joiosa, que en valenciano antiguo quiere decir “ciudad alegre”, y que fue repoblada con gentes de Cataluña y de Aragón, trayendo una nueva cultura y un nuevo idioma. Estando en Barcelona, el día 8 de mayo de 1300, Bernat de Sarriá concedió a la ciudad una carta pobla, que fijaba el territorio, las condiciones de posesión de las tierras, los impuestos, los derechos y deberes de los vecinos. El casco antiguo todavía conserva la planta típica de una ciudad de reconquista, con urbanismo en parrilla, caracterizado por calles largas que descienden hacia el mar en paralelo a las murallas y otras que las cruzan perpendicularmente. El eje principal era el carrer Major, que descendía hacia el mar desde la puerta principal, el portal, situada al norte.
Breve historia de la ciudad
Titulo: Barri Vell. En el siglo XIV el rey Pedro IV concedió a la ciudad el privilegio de embarcar cereales, aceite de oliva, vino, pasas, almendras y otros frutos. De hecho, en los s. XIV y XV Vila Joiosa es el único puerto autorizado para el embarque de mercaderías en la comarca. La pesca, el comercio, las atarazanas para la construcción de barcos y la agricultura eran los pilares de la economía local. Distintas familias nobiliarias se sucedieron en la posesión de la ciudad, que en 1443 obtuvo el codiciado privilegio de pasar a ser villa real. Anualmente un consell de seis personas dirigía sus instituciones, y un batlle administraba el patrimonio local en nombre del rey.
Titulo: Vista del Casco Antiguo. En el s. XVI la población superaba los mil habitantes. Los astilleros del Arsenal eran famosos en el Reino. Los piratas berberiscos hostigaban las costas alicantinas, desde sus bases argelinas, en busca de cautivos a los que vender como esclavos o por los que pedir un rescate. Villajoyosa aparece insistentemente en gran parte de las crónicas de esta época, puesto que tuvo un papel protagonista en los ataques y la defensa contra la piratería, y muchos vecinos llegaron a dedicarse al corso, que les permitía atacar a las naves enemigas a cambio de parte del botín. En su puerto se fabricaron también barcos corsarios para vecinos de otras ciudades, como Denia. Villajoyosa era la capital de un Requerimiento o distrito de defensa de la costa que abarcaba hasta la costa de Altea (es decir, toda la comarca), y que estaba bajo las órdenes de un veedor del Virrey y de un requeridor, que actuaban desde el castillo de Villajoyosa.
En el s. XVI las viejas murallas y castillo medievales no eran suficientes para contener los frecuentes ataques, algunos de ellos de gran envergadura, como el de 1538. Por esta razón, los ingenieros militares Cervelló y Aldana fueron encomendados por el rey Felipe II para proyectar y llevar a cabo unas nuevas murallas, acabadas a mediados de siglo, que son las que hoy podemos contemplar, y que debieron ocultar las anteriores. Como parte del mismo sistema defensivo se erigieron torres vigía costeras –de las que en Villajoyosa se construyeron la del Aguiló y la del Xarco- y numerosas torres de huerta, adosadas a masías rurales, hoy declaradas Bienes de Interés Cultural. Las obras de la iglesia-fortaleza de la Asunción se acabaron por estas mismas fechas.
Titulo: Torre Xarco. Entre 1609 y 1614 se expulsó a los moriscos de España, lo que en Villajoyosa supuso un importante descenso de población, porque muchos vecinos se desplazaron a repoblar los lugares islámicos del interior, que se habían quedado prácticamente vacíos. Las malas cosechas, debidas a las sequías, y epidemias de peste como las de 1630 y 1650 contribuyeron a la crisis. La autorización en 1653 de la construcción de un pantano en Relleu, necesario para el riego de la huerta vilera, dio nuevas esperanzas a la economía local. En la misma fecha se producía el “milagro de las lágrimas de Sta. Marta”. También se adquirió un nuevo edificio para el hospital-asilo municipal (1668) y se edificó el convento de San Pedro y Santa Marta (1607).
Titulo: Capilla de Santa Marta. El s. XVIII trajo un rápido aumento demográfico, desde los 1500 habitantes de 1713 a los 5.500 de 1794. A mediados de siglo la mitad de la población ya vivía fuera del recinto amurallado, y esta expansión provocó a comienzos del siguiente la destrucción de las dos puertas y de dos torres de la muralla, mientras el viejo castillo se encontraba en ruinas. El final de los ataques piráticos favoreció este relajamiento defensivo. No obstante, las murallas se habían visto ya muy afectadas en la Guerra de Sucesión, que provocó la pérdida de los fueros valencianos –y entre ellos los de Villajoyosa- en 1707. Los edificios adosados al interior de la muralla, que ya se habían comenzado a levantar en el s. XVII, comenzaron a crecer sobre ella, dando al lienzo que mira al río su aspecto actual de “casas colgantes”. La expansión urbana se realizó hacia el mar (el raval) y hacia el norte (alrededor del pla de l’Om -plaza del Olmo-).
Los caminos experimentaron en el s. XVIII una clara mejora, con nuevos puentes (d’En Gil, del Torres) que salvaban antiguos vados, así como con la transformación del camino Alicante-Denia en carretero. De este siglo próspero es la capilla de Santa Marta (1736).
Titulo: Goleta Jonense. La población siguió creciendo hasta mediados del s. XIX, llegando a superar los 9.000 habitantes. Cuatro grandes epidemias de cólera y la emigración a Argelia causaron después un estancamiento, al que se sumaron en la primera mitad del s. XX la Guerra Civil y la emigración a América, a Francia y a Andalucía. No obstante, en el s. XIX el desarrollo de industrias navales y la del chocolate, así como del comercio marítimo, provocó una clara prosperidad económica. Villajoyosa era el puerto de la comarca industrial de Alcoy, y poseía una de las flotas mercantes a vela más importantes del Mediterráneo español, hasta alcanzar en la década de los sesenta la segunda matrícula naval de España. En su puerto se construían goletas, pailebotes y otros barcos de hasta tres palos y 400 toneladas, muchos de los cuales comerciaban con América y Filipinas. También en el s. XIX se levantó el barrio del Poble Nou, que desde 1860 quedó unido con el casco antiguo por el puente de la carretera. Las calles Llimons (hoy Dr. Álvaro Esquerdo), Nueva (hoy Canalejas) y Colón concentraron la expansión urbana desde esa fecha.
Titulo: La Barbera. En la segunda mitad del s. XX el crecimiento de la población fue muy importante, hasta superar los 25.000 habitantes. La llegada de la electricidad hacia 1900; el crecimiento del sector servicios y de la industria; el auge de la pesca –que sustituyó al comercio marítimo-; la construcción del puerto (en los años veinte y treinta), del Hospital comarcal y del palacio de Justicia; el desarrollo del turismo y otros factores han ido marcando la próspera economía local durante el siglo pasado. Recientemente se han desarrollado importantes proyectos urbanos como la Casa de la Juventud (obra de Dolores Alonso y Javier García-Solera), la Glorieta del Rey Juan Carlos I y el Mercado Municipal (por el estudio Soto y Maroto), la sede de la Policía Local (obra de Alejandro Zahera y Farshid Moussavi), el Centro de Día de la 3ª Edad (obra de Juan Bautista Aragonés), la finca y parque de la Barbera dels Aragonés (obra de Jaime Llinares Galiana, José Luis Gallardo, Miguel del Rey e Iñigo Magro. Otros se están desarrollando actualmente, como el auditorio municipal (Joisé María Torres Nadal), el nuevo estadio de fútbol de El Pla y reforma y ampliación de los polideprotivos José Calsita y Maisa Lloret y están en proyecto los paseos marítimos de la playa de la Vila y de la del Paradís, así como la nueva Casa de la Cultura, Museo Arqueológico y Museo de la Barbera.
Textos de Antonio Espinosa Ruiz

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